E-mail Print PDF

La muerte que merecíamos

La muerte que merecíamos

Es una sorprendente verdad: Dios envió a su Hijo Jesucristo al mundo, no para aumentar la condenación en que estás, sino para rescatarte de ella. Y la manera en que Cristo te rescata es asumiendo Él mismo la condena, muriendo en tu lugar y luego exigiendo no hechos heroicos de penitencia, sino que confíes en Él. Jesucristo afirmó: «Yo soy el buen pastor; el buen pastor su vida da por las ovejas» (Juan 10.11). En otras palabras, la muerte de Jesús fue deliberada. Intencionadamente dio su vida por ti.

Cristo Jesús se vio como la realización de la sorprendente profecía de Isaías 53 (vea Lucas 22.37). Isaías profetizó setecientos años antes de la llegada de Jesucristo que un Siervo del Señor vendría a morir por su pueblo:

«Nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido. Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados. Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino; mas Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros» (Isaías 53.4-6).

Jesucristo exige que creamos en Él porque no hay nada que puedas añadir a este rescate de la ira de Dios que Él hizo. Cristo se convirtió en tu sustituto. Las culpas que debieron traer la condenación a ti y a mí, Dios las cargó sobre Jesús. El amor de Dios planeó un intercambio asombroso: Cristo soportó lo que merecías para que tú pudieras disfrutar lo que Él tenía: la vida eterna. Y la manera en que puedes disfrutar de esa vida es creyendo en Jesucristo. Escucha su voz: «De cierto, de cierto os digo: El que cree en mí, tiene vida eterna» (Juan 6.47).

Add comment


Security code


Refresh

Find Us on Facebook

Contact Us

Straight Path Ministries
Box 431
Hawthorne, New Jersey 07507
Phone (973) 427-2090
Fax (973) 427-1894
Email: info@straightpath.com